Muchos compañeros me dicen que no siempre puedo revelarme ante todo lo que me cabrea, que las cosas no son tan fáciles como pienso.

Yo todo esto lo resumo en conformismo. La gente se conforma con lo que le echan encima, sea lo que sea. Piensan que su opinión no cuenta, que no han venido al mundo para protestar y cambiar las cosas, sino para aguantar, resignarse y continuar.

¿Continuar? Pues lo siento, pero yo no puedo continuar cuando veo que me toman el pelo, me faltan el respeto, o no atienden a mis derechos.

Tenemos a una profesora este curso que se llevaría el premio nobel a la desfachatez, si este existiera, pues no puede ya tener más morro. Desde que empezamos el cuatrimestre con ella, no ha habido ni un sólo día en el que haya llegado puntual. Todos los días, absolutamente todos, llega tarde.

Pero no os creáis que son cinco, o diez los minutos de retraso, no. Ella, ya que se retrasa, pues lo hace bien. Y además va variando los minutos de retraso, para que las esperas no se nos hagan tan monótonas. Un día, por ejemplo, se retrasa veinte minutos, otro día llega media hora tarde, otro día no viene, directamente,...

Mientras tanto, yo tengo que levantarme dos horas antes para subir al autobús y llegar a tiempo a la clase. Mientras tanto, casi cuarenta personas esperan impacientes en el aula a que aparezca. Mientras tanto, animo a la clase a que hay que revelarse, hay que dejar constancia de esto por escrito. No podemos permitirlo.

El resultado de ello son palabras valientes, que no van acompañadas de ninguna actuación, por lo que terminan siendo cobardes.

Cuando por fín aparece la profesora, le da tiempo a dejar el bolso en la mesa y mandarnos algún ejercicio para realizar (sí, como si estuvieramos en el cole) mientras ella se va a ¡TOMARSE UN CAFÉ!.

La gente protesta, dicen de irnos todos, unos cuantos se levantan dispuestos a irse, el resto se queda sentado. Al final, todos se sientan de nuevo y se escucha esta frase: "Habrá que aguantar, no podemos hacer nada". Me revienta ...

¿Que no podemos hacer nada? O sea, ¿me estáis diciendo que pago unos 1200 euros al año para recibir una formación adecuada, para aprender y así prepararme como la futura profesora que seré algún día, y tengo que aguantar esta incompetencia de ciertas personas que se dicen "profesionales de la educación"? Va a ser que no...

Vamos a ver, esto no es el colegio o el instituto. Entonces, si un profe llegaba tarde, nos alegrábamos. Es cierto. Pero ya no tenemos esas edades. Los que estamos en la universidad, queremos estudiar de verdad (bueno, la mayoría, que también hay niños de papá que se pegan las fiestas del siglo y no dan palo al agua en todo el curso...). No vamos a perder el tiempo, ni a sentir que nos están vaciando los bolsillos para no darnos nada a cambio.

¿Se imaginan que van a hacer la compra, les cobran y luego la cajera se queda con el carro lleno de bolsas y les dice "Esto me lo quedo yo. Y váyanse, no van a poder hacer nada..."?
Pues exactamente lo mismo.

Este es uno de los ejemplos de la incompetencia de algunos profesores que podemos encontrar en las universidades españolas (porque supongo que esto no sólo ocurrirá en la universidad en la que estudio. Debe contagiarse, segúramente...). Otro día también os podré contar algo sobre aquel profesor que tuve en primero, que llegó a preguntarme mi tendencia sexual a raíz de que no le gustaba el peinado que llevaba aquel día (sí, les puede parecer raro, pero es completamente cierto, se lo juro) o que otro día, así porque sí, me cogió en brazos.

Luego viene un profesor de otra asignatura (este sí que es un profesor de verdad) proponiendo un debate en clase sobre por qué los alumnos de magisterio estamos tan desmotivados, sin ilusiones, sin aspiraciones,...

- Déjeme, que yo le contesto - le dije.

Y esta es sólo una de las razones por las que los alumnos estamos así. Otras muchas son la idea social de que cualquiera vale para estudiar magisterio, o el hecho también de encontrar compañeros con nosotros que están estudiando esto, pues por estudiar algo, o que las familias piensen que educar a sus hijos consiste sólo en comprarles todos los caprichos que estos deseen, y no enseñarles también normas y valores para ser personas educadas (total, ¿Para qué sirve tener educación hoy en día?) , etc etc etc

Siento alargarme tanto, pero necesitaba desahogarme. Gracias por leer.


This entry was posted on 4:10 and is filed under , , , . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

12 comentarios:

    Montse dijo...

    Sara, no eres la única, ya lo imaginarás.

    Mi hijo mediano estudia Ingeniería Informática y a los 10 días de empezar, uno de sus profesores se fue a dar un curso a la Universidad de Redmond, durante 2 meses, y no había suplente.

    Estuvieron saliendo una hora antes durante 2 meses, y cuando volvió, les hacía quedarse varias horas para dar la materia, de prisa y corriendo. No hará falta que te diga que ni uno solo de los estudiantes ha aprobado esa asignatura.

    Es una vergüenza.

    Te comprendo perfectamente

    Besitos guapa y ármate de paciencia

  1. ... on 8 de marzo de 2009, 5:30  
  2. Adolfo Payés dijo...

    Muy interesante e intensa tu reflexión, los cambios son necesarios y enfrentarse a ellos es nuestra tarea, todo es posible..

    saldos fraternos

    un abrazo

  3. ... on 8 de marzo de 2009, 5:55  
  4. Beatrizl10 dijo...

    Dí que sí, cariño. Protesta y bien alto, que tienes toda la razón del mundo.
    Besitos.

  5. ... on 8 de marzo de 2009, 9:00  
  6. Glenn K. dijo...

    Creo q somos pocas las personas que nadamos contra la corriente... hay muchos q prefieren dejarse llevar por esta pues es mas fácil no??

    Si estamos convencidos de algo, debemos lucharla asi algunos nos miren con mala cara...

  7. ... on 8 de marzo de 2009, 11:23  
  8. Lycans Laqueus dijo...

    ufff respira hondo... "soy un bambú mecido por el viento, nada me altera" y cuando estes tranquila, dales caña!!! que nadie nos pase por encima... pero con calma.

    Un lobo en un lago

  9. ... on 8 de marzo de 2009, 13:30  
  10. Maestro de nada dijo...

    Vuelvo a escribir el comentario...
    Hola Sara,

    Aunque en dos veces he leído completamente tu experiencia. Por supuesto que indignante, pero no menos lo es la pasividad de los que se dejan estafar. Me alegra que tengas ese espíritu beligerante y que no te quedes de brazos cruzados. Hay que revelarse ante los abusos, sobre todo sin son de los que ostentan el poder.

    Y desahogarse, es bueno ;)

  11. ... on 8 de marzo de 2009, 14:08  
  12. ℓuииιтα мιzтєяιozzнα dijo...

    Mira, yo no creo que la edad sea EL motivo de que la maestra sea así de incompetente. Yo tengo una maestra de Álgebra Lineal de gran edad (no la sé exactamente) y es la ley!! La condenada viejita es un mar de conocimientos. Explica muy bien y nos deja tareas variadas. Si te pones a platicar con ella de cualquier tema en el pasillo, quedas idiotizado por todo lo que aprendes...

    En el caso de tu profesora lo que le hace falta son ganas y motivación, precisamente.

    Sin embargo, sus no-motivos son no-problema tuyo y pues, como grupo, tienen derechos y me gustaría decir que hasta la obligación de hacerlos válidos.

    Pero no siempre es fácil porque siempre hay cobardes que se quedan sentados a esperar... Eso no ocurre sólo en España, también en México y me atrevo a decir que muchos lugares más... En fin, no te calles y da todo de tu parte. No pierdas la fe...

    "Pórtate como seas feliz"

    P.D. Gracias por visitar mi blog =D

  13. ... on 8 de marzo de 2009, 17:17  
  14. Luchida dijo...

    Prepárate que allá voy xD
    Lo de protestar la verdad que queda muy bonito en la teoría pero a la hora de la verdad la gente se echa atrás por miedo a represalias. Ejemplos, a montones.
    La gente de la promoción anterior a la mía tenía un super profesor de Educación física (el mismo que tengo yo este año). Este señor se dedica a suspender sin razón lógica al máximo de personas. Total, que el año pasado se escribió una carta de reclamación al rector de la universidad con la intención de ser escuchados y que así cambiara la situación. Pues bueno, la gran mayoría de los alumnos firmó la puñetera carta y bueno, cuando llegaron las notas solo aprobaron los que no habían firmado. El rector, no hizo nada. Y ¿sabes qué pasó? El profesor habló muy seriamente con sus alumnos: "Me habéis ofendido en mi calidad de docente, yo no me esperaba esto, si teníais algún problema me lo teníais que haber dicho" (y todo así en plan víctima). "Para que veáis que me porto debidamente en la próxima convocatoria aceptaré una carta de disculpas de forma individual de vuestra parte y accederé a aprobaros sin problemas". Y así llegó la próxima convocatoria: quien no le entregó la carta de disculpa no aprobó. Y la gente así pues termina callándose la boca porque no se nos escucha. Este año, el tío ha aprobado a unas 6 personas de 100 o así. Entré a revisión. Me dijo que mi examen estaba fatal (me faltaba 0.1 para aprobar, por lo que tan mal dudo que estuviera), pero que no me preocupara que en septiembre me pondría un 7 (y me lo puso en la lista al ladito de mi nombre). Le pedí ver mi examen porque yo no me esperaba suspenderlo y me respondió que daba igual, que estaba muy mal y que nos veríamos en septiembre. La rabia hizo que se me saltaran las lágrimas. Y me dijo: "no te preocupes, te voy a poner no presentado y así no te corre convocatoria que yo sé que eres muy buena alumna y te mereces un notable, así que nada, nos vemos en septiembre". Y yo, cabizbaja, salí de su despacho cagándome en sus muertos.
    Después de esto... ¿ganas de reclamar? Sí. ¿Con quién cuento? Con nadie. ¿Serviría de algo? Lo dudo. ¿Vale la pena cabrearse? Ni siquiera eso... Son este tipo de escoria los que te hacen odiar una asignatura y hasta una carrera pero, muchas veces no queda otra que callarse y tragar porque una persona sola, por mucho que quiera, no puede cambiar el mundo.
    Sé que esto no suena optimista pero después de 3 años viviendo esto día tras día no puedo pensar de otro modo. ES TODO UN TIMO.
    Y bueno, no es que no quiera luchar, es que considero que no merece la pena luchar en una guerra en la que se sabe de antemano que se va a perder.
    Aún así, siempre intento consolarme pensando que hay otros que piensan como yo y que bueno... Quizás el conformismo del que hablas no esté tan mal después de todo. Eso sí, solo lo defiendo cuando se trata de causas perdidas (como esta que te cuento); en otras circunstancias son ANTI-conformista total.
    Venga preciosa, mucho ánimo y no te cabrees que no sirve de nada hacerse mala sangre.

  15. ... on 9 de marzo de 2009, 6:27  
  16. La sonrisa de Hiperión dijo...

    "la idea social de que cualquiera vale para estudiar magisterio"


    Lo negativo de todo esto, es la desvaloración paulatina, que se le da a las personas, que amando su trabajo, ya llevan en las espaldas. Y todo eso teniendo en cuenta que serán los formadores de nuestra juventud, y de nuestro futuro...
    Saludos

  17. ... on 14 de marzo de 2009, 5:33  
  18. Verónica (peke) dijo...

    Te diran que eres la luchadora de causas perdidas, no dejes de ser como eres, porque ello, es lo que te hace ser especial y diferente a los demas...

    besotes de esta peke.

    pd: te espero como siempre por mi rincon con tú taza de cafe caliente y mi nuevo post.

  19. ... on 16 de marzo de 2009, 4:01  
  20. Andreu Gonçales dijo...

    Os quiero recordar simplemente y aunque pueda parecer inoportuno que la carrera de magisterio se ha ido desprestigiando por sí misma. No tiene nada que ver con lo que se estudiaba hace no muchos años en la que los maestros llegaban a tener conocimientos bastante amplios. En ese sentido no se puede comparar el nivel de exigencia de carreras como magisterio con medicina, físicas, químicas, incluso derecho (aunque cabría matizar enormemente). Es un comentario demasiado amplio y perdonadme por ello, pero no quiero escribir un comentario bíblico.
    En cuanto a lo de las causas perdidas siento estar en el más completo desacuerdo contigo, Verónica. El problema de las causas de la lucha es identificar cuáles merecen la pena y cuáles son estúpidas. Sin embargo, en ello influyen numerosos factores. No creo que la causa de Sara sea una causa perdida, pero sí que todavía es joven y necesita aprender más todavía (tranquila Sara, tu ira contra el sistema aumentará, a menos que te domestiques). En todo caso, SIEMPRE se puede hacer algo, a veces jugándose uno mismo el cuello, pero recordad ser conservadores, ¡ante todo la propia vida! Y al final, en el fondo, "todo es efímero", así que todo tiene solución, y todo puede cambiar.

  21. ... on 27 de marzo de 2009, 4:00  
  22. KORE dijo...

    Estoy contigo en que no hay que resignarse y aguantar, pues así, desde luego, nunca nada cambiará. Uno debe pelear por aquello en lo que cree; uno debe defenderse y exigir sus derechos.

    Lo triste es que la mayoría de las veces no se hace fuerza, porque solo es uno o dos los que tienen la iniciativa... los demás hablan, hablan, pero no hacen nada... esperan que otros lo hagan por ellos. Aún así, el ser solo uno o dos no debe echarnos para atrás.

    Saludos. Sonvak.

  23. ... on 30 de abril de 2009, 4:14