“La soledad es nuestro mejor regalo”

Posiblemente estas palabras las haya escrito una persona independiente y solitaria a la que no le guste la compañía, pero lo cierto es que yo difiero mucho de ese perfil y también estoy de acuerdo con dicha frase.

La soledad es nuestro mejor regalo porque en ella sólo nos vemos a nosotros mismos, y a nadie más. Porque cuando estamos solos no necesitamos fingir, dar una opinión falsa de algo, o intentar parecer que estamos bien cuando en realidad lo único que queremos es entrar en un sueño tan profundo como el de la bella durmiente.

Cuando estamos solos, somos egoístas, pero egoístas de verdad. Nada de lo que pase a nuestro alrededor nos importa.

Además, se dice del solitario que es más fuerte, menos vulnerable, que le aterra menos la gente. Y es cierto. Aquel que vive más de cerca la soledad (y digo esto porque absolutamente todos la vivimos, aunque unos en mayor medida que otros) no necesita las palabras de apoyo de los que le rodean, y tampoco se acobarda ante las críticas o amenazas que algunas otras personas le puedan propinar.

Pero entonces, ¿qué es bueno? ¿Estar solo, o acompañado?

También hay otra frase para explicar (en parte) esto : “Más vale estar solo que mal acompañado”.

Pero, ¿Cuándo estás mal acompañado? Me puse a pensarlo detenidamente, y caí en la cuenta de que, queramos o no, estamos mal acompañados siempre.

Estar acompañado supone aceptar lo que el otro opina, aunque no seas partícipe de su opinión. Supone hacer parte de lo que otra persona desee, aunque tú nunca lo hayas llegado a desear. Supone compartir, algo que a los seres humanos se nos da tan mal…

Estar acompañado supone muchas cosas que no nos son fáciles de conseguir, y que nos cuesta mucho llevar a cabo. Pero, a pesar de todo ello, a pesar de saber a lo que nos enfrentamos, de ser conscientes de lo que tenemos que dar a cambio, seguimos buscando la compañía.

Quizás porque nos sentimos demasiado pequeños ante el mundo. O quizás porque pensamos que nuestra vida no vale nada si no realizamos esos pequeños sacrificios, pero lo cierto es que, aunque nos cueste y nos agobie estar acompañados, terminamos buscando la compañía allá donde vamos.

Qué paradoja, ¿no?



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9 comentarios:

    Lycans Laqueus dijo...

    Creo que todo depende del momento en que nos encontremos y de todas las soledades que existen, cual es la que nos azota en ese momento.

    A mi me gusta estar solo y tb acompañado. Hay tiempo para todo.

    Me alegra tu vuelta, después de casi 2 semanas.

    un lobo acompañado por soledad

  1. ... on 14 de septiembre de 2008, 14:21  
  2. Emig dijo...

    Hola Sara! Me permito no responderte ahora mismo tu post, porque cada momento es para una cosa y la noche me dice dónde debo estar ya. Pero aprovecho este fugaz instante para felicitar tu nueva iniciativa, que he leído por encima, pero sonreido por debajo de mi nariz...

    Hasta muy pronto. Agradecido de verte de nuevo —dijo Emig sonriendo.

  3. ... on 14 de septiembre de 2008, 15:45  
  4. Esther dijo...

    Hola! qué alegría verte escribir de nuevo,decirte que en el equilibrio está la felicidad, necesitamos estar solos en muchos momentos para encontrarnos con nosotros mismos pero tambien somos sociables por naturaleza y necesitamos de los demás.. No es bueno ni pasar mucho tiempo solo ni pasarlo todo el rato acompañado porque se corre el riesgo de estar muchas veces mal acompañado.

    un beso

  5. ... on 14 de septiembre de 2008, 23:31  
  6. Kike Ellerker dijo...

    Iba a decir algo, pero no lo podria explicar mejor que el comentario que esta antes del mio!

  7. ... on 15 de septiembre de 2008, 12:36  
  8. Luchida dijo...

    Desde mi caso particular... No sé estar sola. Necesito a una persona a mi lado porque no soy capaz de hacer muchas cosas sola. Como por ejemplo ir al cine o comer sola en la cafetería de la universidad. No sé si es dependencia, miedo o qué sé yo pero sé que acompañada me siento más segura en todos los sentidos. También hay momentos en los que deseo estar sola pero solo ocurre esto cuando estoy a disgusto con quien me acompaña.
    La verdad es que influye mucho el momento, los acontecimientos... Pero creo que todos en algún momento de nuestras necesitamos o hemos necesitado sentirnos acompañados. La soledad es muy bonita mientras no se convierta en tu enemiga.

  9. ... on 16 de septiembre de 2008, 2:53  
  10. Maestro de nada dijo...

    Hola Sara...

    ¿Sabes qué es lo mejor de este rincón de tus reflexiones? Que nos haces reflexionar a los demás.

    En este caso estoy de acuerdo en algunas cosas y no en otras. Sobre la frase que da pie estoy completamente en desacuerdo.

    La soledad tiene muchas caras. Como bien dices, la soledad es el lugar en el que nos encontramos con nosotros mismos, nos evadimos de nuestros problemas y convivimos con nuestras miserias.

    Pero la soledad también es trinchera tras la que se esconden aquellos que no quieren o no saben enfrentarse a la compañía, el lugar seguro donde guardar los miedos.

    Otras veces la soledad visita a aquellos que por alguna razón se ven desahuciados de sus más preciadas compañías. Muchos ancianos poseen ese detestable tesoro que presta la soledad.

    La realidad es que esa soledad es tremendamente poderosa, tanto que, en ocasiones nos visita cuando más rodeados de gente estamos.

    En el fondo, me gustas Soledad, pero por favor ven a verme sólo cuando te invite a mi casa...

  11. ... on 16 de septiembre de 2008, 14:25  
  12. Tamy dijo...

    Estoy de acuerdo con "maestro de nada", gracias a este blog reflexionamos todos un poquito ;)

    Sólo se está agusto en soledad cuando estás agusto contigo mismo, sino será un incordio y correrás a buscar compañía, da igual si buena o mala, sólo para sentirte que eres bueno para alguien, que alguien soporta tu compañía...
    Supongo que es por eso por lo que a veces nos juntamos con quien no debemos, porqué nos halaga el echo de que esa persona si.

    Besotes Sara!

  13. ... on 16 de septiembre de 2008, 15:51  
  14. Esther dijo...

    tienes un premio en mi blog besos

  15. ... on 19 de septiembre de 2008, 3:17  
  16. Emig dijo...

    Estimada Sara.

    He llegado de nuevo y saltado los muros de mi propia soledad, la que a veces aun acompañada se siente necesitada de sentirse más cercana y solo desde ahí al percibirse, encuentra que está viva y escribe.
    Más allá de cualquier pensamiento encuentro interesante al ser que llevamos dentro. A veces quizás sea necesario vivirlo desde el silencio de la soledad, otras nos endulce la mirada desde la suya y los más cercanos que nos miran, aprecien este destello sin melancolía.
    Estadios hay -pienso- que necesitan soledad para reconocerse también vida. Mas otros es lo contrario y creo que la soledad, cuando aparece acompasada al ritmo, es bienvenida y querida, pero cuando surge debido al cansancio aparente de cualquier emoción deshecha o pensamientos evocando distancia, ahí la soledad no es tal, sino fricción y desasosiego.
    Así la miro, así la siento a veces, así la observo, así creo que me observa y todo ello sigue siendo un aprender, a veces de ella, otras desde ella.

    Un fuerte abrazo.

  17. ... on 28 de septiembre de 2008, 3:50