De pequeñita (ahora soy menos pequeñita) me han enseñado que a las personas mayores, sobre todo a los desconocidos, pero en definitiva a todos, hay que hablarles de tu. Por respeto, educación e incluso admiración.

Esto se ha perdido por completo. Ahora los chavales tratan por igual a una anciana de 60 años que a un colega suyo. No saben distinguir, no entienden que en determinados contextos verbales, el registro que utilicemos ha de cambiar.

Yo no puedo llegar a casa y decirle a mi padre (cuidado, que esto lo he oído, ¿eh?):

Que paxa tiooo... Oye abuelo, dame pasta, joer, que estoy sin un puto duro.

Duele. Duele oírlo. Pero lo que más duele de todo es ver la cara del padre, resignado, dándole el dinero. ¿Pero qué nos pasa? ¿Resulta que ahora van a tener que decir los jóvenes a los mayores lo que estos últimos han de hacer?

En una comparecencia que hace poco dio en el Senado Enrique Múgica, el Defensor del Pueblo, defendió, entre otras cosas, el uso del usted como primera medida para conseguir esa disciplina y autoridad que actualmente no se conoce, pero ni en las aulas ni en ninguna parte.

Vale, estoy de acuerdo. Ahora, señor Múgica, póngase delante de un niño de 11 años y dígale que le tiene que hablar de usted, porque de otra manera le estaría faltando el respeto. La respuesta será parecida a esto:

Sí, venga. ¿Qué te crees, Dios o algo así o qué?

Es deprimente escuchar las respuestas que estos niños pueden dar. Ante todas estas faltas de respeto diarias que el profesorado tiene que soportar, es muy difícil, casi imposible, no perder los papeles en ningún momento. Y si los pierdes y se te escapa algún grito, alguna entonación tirando a la amenaza, ya la has fastidiado (ya la has cagao, tio, como dirían estos insolentes), porque acto seguido aparece en el aula el padre o madre de turno diciendo aquello de: "Como te pases con mi hijo te denuncio".

Así que estoy de acuerdo con que a los profesores se les hable de usted con la intención de crear una barrera en la que se pueda distinguir en todo momento quién es el docente y quién el alumno, porque hasta ahora hay momentos en los que no parece distinguirse demasiado.

Pero cuidado. Este cambio no es definitivo para transformar a toda la sociedad. No sólo hemos de educar al alumnado. Los padres también necesitan una buena dosis de educación (bueno, la mayoría, que también hay padres buenos, no vayamos a ponernos en lo peor). Y para que ambos muestren una buena educación, el profesorado debe recuperar unos derechos que les han sido arrebatados porque parece ser que no eran competentes con una enseñanza democrática. Que digo yo, ¿no hay un término medio entre enseñar a base de palos y que los alumnos te digan "colega"? Si entre el blanco y el negro hay más colores, digo yo que en este caso también habrá más opciones.

En resumen, y en mi opinión, el hablar de usted al profesor no soluciona nada si los docentes siguen tan indefensos legalmente como hasta ahora. Tampoco soluciona nada si, al llegar a casa, el niño sigue diciéndole a su padre "oye, tio...". Y tampoco sirve de nada si los docentes van a tener que dedicar la mitad de la semana en enseñar valores a los alumnos (sí, esos valores que deberían enseñarse en casa, pero que la falta de tiempo los ha suplido por Nintendo DS, Play Station,...) y no va a quedar tiempo para enseñar contenidos.

A los padres: Señores, ustedes decidieron tener a sus hijos. Y esos niños no nacen educaditos. Los primeros maestros que van a encontrar en su vida deben ser ustedes. Los docentes ya nos encargaremos de llenarles de contenidos y conocimientos. Esa es su función, nada más. ¿Tan complicado es?

Al final acabaremos con escuelas internas donde los niños tan sólo verán a sus padres en Navidad y algún que otro festivo. ¡Qué triste!

Les dejo aquí algunas caricaturas que reflejan al cien por cien esta realidad. A ver si despertamos todos un poquito y nos da por mejorar el futuro del país.









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7 comentarios:

    Álvaro dijo...

    Yo en Instituto y en la Facultad siempre traté a los profesores de usted... hasta que un día en segundo curso de la Uni me entró la vergüenza cuando me dí cuenta que era el único y la profesora, que era relativamente joven, se lo tomó mal. Para mí sólo era una señal de respeto y distanciamiento.

    Completamente de acuerdo contigo. Me parece muy bien que los profesores sean tratados de usted, pero hace falta algo más...

    Me gusta mucho tu blog. Un saludo!

  1. ... on 29 de septiembre de 2009, 5:57  
  2. hatoros dijo...

    HOLA AMIGA SARA SALTOS DE ALEGRÍA DOY POR VOLVER A VERTE Y LLEVAS TODA LA RAZÓN DEL MUNDO EN LO QUE DICES PERO ¿CAMBIARÁ ALGO?
    BESOS ABARAZAOS

  3. ... on 29 de octubre de 2009, 23:46  
  4. aresbcn dijo...

    Hola, cai en tu blog de casualidad y me gustaria invitarte a mi blog de música metal,goth y demas.


    http://eljardindelastinieblas2.blogspot.com/

    La direccion antigua era sin el 2,pero lo cerraron.No se si lo conocerias. Si te gusta el blog seria un honor que te hicieras seguidor o te inscribieras via feedburner.Asi podrias tener todas las actualizaciones en tu email.^^
    Ademas,si te parece bien,podemos añadirnos a enlaces.
    Espero tu respuesta.
    Saludos
    aresbcn

  5. ... on 8 de noviembre de 2009, 9:30  
  6. naTTs R dijo...

    Hola Sarah:

    Me ha llamado la atención la entrada y aquí estoy. La verdad es que estoy un poco en desacuerdo; creo que el respeto entre alumno y profesor no debe confundirse con una relación en desigualdad. De acuerdo: el profesor tiene la autoridad, es él quien enseña. El alumno debe esforzarse por aprender, respetar a su maestro y saber cuál es su lugar. Concibo el usted como una deferencia, una señal de respeto, pero no de sumisión o desigualdad. El problema es que para muchos implica esto último, y hoy en día la igualdad se valora mucho, muchísimo. Estoy en segundo de carrera y tengo un profesor que es un cielo, una verdadera maravilla. Nos "coleguea" pero sabe como transmitirnos una cierta autoridad. Es cercano pero nadie se le sube a la chepa. Una relación de igualdad de la que todos sacamos mucho provecho.

    Hay otro, en cambio, que utiliza su autoridad de forma que no se puede pestañear en clase, que un suspiro más alto puede valerte una ojeriza eterna. A este señor el usted le da bastante igual, pero no veas cómo impone.

    Y luego estan los que no saben dar clase, bueno, mejor dicho, los que no saben enseñar, y mucho usted y todo lo que tú quieras, pero nunca se han ganado nuestro respeto.

    En lo que sí te doy la razón, sin duda, es en el tema de que la educación se está llendo un poco a pique. Quizás, y es una teoría, porque ya no nos enseñan a ser personas, sino a memorizar libros de cabo a rabo. El resto, en la calle y a golpes de experiencia.

    Un desastre, vamos.

    Saludos,

    naTTs

  7. ... on 9 de diciembre de 2009, 6:58  
  8. madroca dijo...

    He descubiero tu blog y ya tienes un seguidor más, me ha gustado tu manera de decir las cosas, tu manera de escribir y las convicciones que defiendes.
    Ha sido un placer pasearme entre tus posts y si te apetece te invito a pasar por mi blog "Destellos de Luna y viento"
    Un saludo y sigue así.

  9. ... on 19 de enero de 2010, 23:24  
  10. hatoros dijo...

    SARA MUCHO TIEMPO SIN LEERTE
    BESOSABARAZAOS

  11. ... on 4 de febrero de 2010, 17:14  
  12. sara dijo...

    Sara, gracias por pasarte por mi blog, en cuanto al usted, yo creo que antes sí se trataba a los profes de usted según me dicen. cosa que ahora no hacemos, por lo menos en mi cole.

    Muchos besos.

    Sara

  13. ... on 12 de febrero de 2010, 9:53